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23-10-2008 | DEIA
La Facultad de Comercio de Baiona ha estado expuesta estos días a un intruso que provocaba mareos, dolores de cabeza y malestar. Mientras se buscaba algún virus en el aire, la exposición a las ondas electromagnéticas del Wi-Fi se perfila como el principal causante.
Mareos, palpitaciones, dolores de cabeza, indisposición... Los alumnos y el personal de la Facultad de Comercio de Baiona caían enfermos y ningún especialista acertaba con la causa. Debido a los casos de malestar que se venían repitiendo, la novísima Facultad de Comercio de Baiona, inaugurada hace solo un mes, ha tenido que ser cerrada temporalmente y trasladar sus aulas al viejo campus.
Cuatro alumnos indispuestos y otros tantos profesores sorprendidos por el mal olor y el aire cargado, dieron la voz de alarma al director de la Facultad de Comercio de la Universidad Tecnológico de Baiona (IUT), Xalbat Bertereche, para informar de que algo "extraño" estaba ocurriendo. Un primer análisis realizado por los bomberos determinó que no había monóxido de carbono, "aunque pudiera parecerlo". Sin embargo, los casos de malestar no cesaban. El origen de los problemas parecía estar en el aire y decidieron instalar unos sensores en las instalaciones de la Facultad.
Pero hace sólo dos días, a las autoridades universitarias se les ocurrió desconectar el sistema Wi-Fi, una señal que no requiere de cables ni de enchufes para conectarse a internet. Desde entonces, alumnos y profesores comenzaron a sentirse mucho mejor, informó ayer EiTB. Desaparecieron los dolores de cabeza, se disipó el malestar y ya todos respiraban sin asfixia.
Todo indica que el origen de la mejoría sólo puede radicar en el apagón del Wi-Fi. Según investigaciones recientes, estas redes emiten ondas electromagnéticas que funcionan igual que las torres de señal de teléfonos. Estudios realizados por la BBC encontraron que los niveles de radiación en un aula de una escuela en Inglaterra eran tres veces más altos que los niveles de radiación emitidos por una torre de telefonía móvil. El debate sobre los efectos de la tecnología inalámbrica no es nuevo. Pero los expertos afirman, sin embargo, que incluso estos niveles en ese aula están por debajo de los límites que se consideran seguros en ese país.
Mientras, esta semana, las clases del IUT de Baiona han tenido lugar en el antiguo campus universitario. Une inspección del lugar por los Servicios Técnicos y de Higiene de la ciudad de Baiona no ha llegado a ninguna conclusión sobre la existencia en el aire de causas concretas que expliquen los dolores de cabeza y los vértigos de los alumnos. Durante toda la semana y la próxima sensores de aire se instalarán en las salas de trabajo, en el anfiteatro y en los despachos. Pero la Universidad no es tonta y parece que ya tiene un sospechoso aunque sea poco habitual: el Wi-Fi.